Aprendiendo a cometer errores

Seguramente esperabas leer: “Aprendiendo a NO cometer errores”, pero la realidad es que hagas lo que hagas, aprendas lo que aprendas o estudies lo que estudies sobre esto, los vas a cometer, y ¿sabes qué? está bien. Cada vez que tomamos una decisión -o que no la tomamos- estamos en riesgo de equivocarnos, de cometer un error, y es parte de la naturaleza de los pasos que damos diariamente.

No tomar decisiones también es una decisión, por lo que tiene consecuencias también. Yo siempre digo que es mejor “equivocarte” por tomar decisiones, que “equivocarte” por no tomarlas. Nadie te asegura que NO tomando decisiones y NO accionando, no cometerás errores también. Lo que pasa ahí es que sientes que al no decidir o accionar, ya no es tu responsabilidad lo que venga, pero si lo es; no actuar o no tomar decisiones también tiene consecuencias. Nos paralizamos cuando necesitamos decidir algo importante, sin darnos cuenta de que quedarnos ahí también tiene implicaciones. Siempre me acuerdo de esta frase cuando hay que hablar de estos temas: “los pasos que no das, también déjan huella”.

Y resulta que hasta para aprender de esas consecuencias o “errores” hay que saber hacerlo, pero se convierte en una tarea difícil si hemos aprendido a lo largo de nuestra vida que el error es letal.

Todo empieza desde la esencia y significado de la palabra. La palabra “error” tiene una connotación negativa, una carga pesada… aceptar que hemos cometido un “error” atenta contra nuestro ego, y entonces decidimos que es mejor no tomar decisiones para no cometer errores. Sin darnos cuenta, decidimos no decidir, no arriesgar, no hacer, no probar… todo con tal de no equivocarnos, de no cometer errores.

El costo es altísimo. Dejamos de vivir. La vida está hecha de nuevas experiencias, de diferentes pruebas, de nuevos retos… pero hemos decidido dejar de vivirlos por miedo a cometer un error.

No solo no queremos dañar nuestra autoimagen, sino que no queremos que otros piensen mal de nosotros. La realidad es que a nadie le importamos tanto. Creemos que todos están al pendiente de los errores que cometemos, pero la gente está ocupada con su propia vida; claro que habrá uno que otro que disfrute hablar de nosotros, pero de pronto ya tienen un nuevo tema y lo que hiciste o dejaste de hacer pasa a la historia.

¿Por qué hablo de aprender a cometer errores? porque hay que saber qué hacer con ellos y qué pensar de ellos. Si usamos el error (fracaso, equivocación o como quieras llamarle) como pretexto para flagelarnos, para victimizarnos o para demostrarnos lo malos que somos en algo, sin duda no vamos a querer eso en nuestra vida. Pero si lo usamos para aprender, como el medio para ir descartando versiones que no funcionan, o para perfeccionar una habilidad o algo en nuestra vida, cambia mucho la sensación de haber cometido uno.

Anímate a tomar decisiones, a hacer lo que quieres hacer, a probar, a aceptar retos. Avanzas en la vida, conforme sales de tu zona de confort. Quedarte estancado, sin moverte, te da seguridad y comodidad, pero no te hace grande ni te genera mucha satisfacción; simplemente vives con miedo, pero sobre todo, con la duda de “qué pasaría si” y esa duda es la más profunda lamentación de muchos.

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