Deja de perder tiempo, buscando tu pasión

Considero que en casi todo proceso de cambio y transformación, los extremos son una realidad antes de encontrar el equilibrio. Por ejemplo, es común ver que a una persona que le caen mal los lácteos, de pronto los elimine por completo de su dieta, y poco a poco, un tiempo después, encuentre un equilibrio. Y entonces ya no es que nunca los coma, sino que de pronto prueba uno no muy pesado y ve como le cae, y después otro poco y así. De pronto, olvida los extremos y va balanceando su consumo.

No es que yo esté en contra o a favor de los extremos. Lo que creo es que la vida tiene matices de muchos colores, y cuando nos quedamos en solo ver un color, nos perdemos de cosas increíbles que no veríamos de otra manera; nos perdemos de ver un gris, por querer ver solo un negro o un blanco.

Creo que esto ha pasado con nuestras pasiones hoy. Hace varios años, nuestros papás y abuelos – y de ahí para arriba- no hablaban mucho de este tema. La realidad era que tenías que ver la manera de generar dinero, y no había tiempo ni cabeza para encontrar tu “pasión”. Ni siquiera se cuestionaban si lo que hacían les llenaba o no. Había algunos “rebeldes” que tal vez si lo hacían y otros que encontraron cosas que amaron y que les apasionaron, pero probablemente ni siquiera fue intencional… probablemente ni le llamaban pasión.

Entonces ¿qué pasaba antes? Pues las personas estaban enfocadas en ser felices con lo que tenían, no había tantos cuestionamientos. No lo aplaudo al cien, porque creo que gran parte del avance y transformación del ser humano ha sido por cuestionarse, pero creo que en ese afán de retar todo, ha retado ciertos aspectos que hoy lo han llevado a quedarse parado.

Veo tantas personas paralizadas por “no encontrar su pasión”, que me pregunto si realmente ha sido algo positivo. Personas que renuncian a sus trabajos, que no tienen dirección ni rumbo, que no saben hacia donde moverse, que no encuentran “motivación en nada” y que con ese pretexto, se mueven como zombies infelices. Todo porque consideran que si no encuentran su pasión, no vale la pena moverse. Y es aquí donde está el otro extremo. Si antes no se cuestionaban el tener una pasión y hacías “lo que tenías que hacer”, hoy se lo cuestionan tanto, que se encuentran paralizados, sin moverse.

¿Y entonces no busco mi pasión? ¡Claro que búscala! No soy nadie para decirte que no lo hagas, solo que no se te olvide que mientras lo haces, el tiempo y la vida siguen caminando. Y tu como adulto responsable y pensante, no puedes esperar a que te ilumines con una pasión para seguir generando, para seguir aprovechando tu tiempo.

Elizabeth Gilbert, una escritora que a veces amo y a veces no sé, alguna vez escribió sobre este tema en sus redes. Ella decía algo parecido a que no podíamos olvidar que vivimos en un mundo que cuesta, en el que si quieres comer o dormir o tener algo, tienes que pagar. Tu responsabilidad es ver por ti mismo, por tu bienestar, por tu supervivencia, y cuando estás renunciando a todo para encontrar tu pasión, no estás siendo responsable. Cuando estás demasiado agobiado buscando eso que no encuentras, pierdes felicidad, pierdes momentos, pierdes relaciones, pierdes aprendizaje, pierdes crecimiento.

¿Y entonces qué te propongo? Te propongo buscar tu pasión, buscar eso que amas hacer, eso que al hacerlo se te va el tiempo volando, eso que incluso harías sin obtener dinero a cambio. Búscalo, y cuando lo encuentres no lo sueltes porque eso inyecta vitalidad y energía a tu vida y lo que haces. Pero mientas lo buscas, no pares tu vida. Puedes seguir trabajando unas horas el algo que te dé dinero y usar otras en buscar lo que quieres. Puedes seguir caminando el camino en el que vas, mientras encuentras uno más adecuado para ti y sin quedarte parado en medio del camino.

Si hoy no las logrado encontrar esa pasión de la que todos hablan y que tanto estrés a veces nos provoca, no te preocupes. Tu responsabilidad es seguirla buscando, pero también tu responsabilidad es disfrutar lo que ya tienes, ser feliz con los recursos que tienes, encontrar un tiempo en el día para hacer eso que disfrutas. A eso le llamo balance, equilibrio, sin extremos. No todo lo que haces “tiene que ser apasionante” y extraordinario. Lo ordinario también hace feliz, lo ordinario también enseña, lo ordinario también vale.

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