El concepto distorsionado del “Equilibrio”

La vida no se divide en partes iguales como un pastel, no hay proporciones exactas ni perfectas; no funciona así. El equilibrio no necesariamente es hacer que todo tenga una misma proporción.

Tenemos el concepto de equilibrio un poco distorsionado. No es una meta, es un camino; un movimiento al bienestar. El equilibrio no es estático, no es estar con todo proporcionado y nivelado; eso no existe.

El equilibrio es moverte hacia el bienestar, a estar mejor, a estar bien, con lo que tienes ahora en tu charola, con lo que estás viviendo en este momento. Es saber que hay áreas más pesadas que otras, unas rebanadas más grandes que otras; es saber eso y aceptarlo. Cada momento de vida tiene areas de mayor peso, y si decidimos forzar a que nuestro equilibrio sea partiendo el pastel siempre en partes del mismo tamaño, vamos a encontrarnos con muchas piedras en el camino.

El equilibrio real se encuentra al tomar decisiones sobre nuestro tiempo, sobre nuestras prioridades, sobre aquello que es de valor para nosotros; no se encuentra dedicándole tiempo y atención a todo y a todos por igual.

El equilibro se encuentra al entender que la vida evoluciona y con ella evolucionan las prioridades. Si buscas un equilibrio en el que todo sea importante y a todo le dediques tiempo, no lo vas a encontrar. El equilibrio es decidir, es eliminar aquello que no es importante ahora, es priorizar, es valorar, es aceptar la evolución según el momento y según la situación.

En vez de buscar equilibrar en la misma proporción todas las areas de nuestra vida, podemos buscar balancear, es decir, subir un poco de algo, bajar otro poco de lo otro y así hasta sentirnos en el punto adecuado para nosotros en el momento específico. Ese punto lo decides tú, nadie más.

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