¿Mezclando vida personal y laboral?

[vc_row type=”in_container” full_screen_row_position=”middle” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left” overlay_strength=”0.3″ shape_divider_position=”bottom”][vc_column column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color_opacity=”1″ background_hover_color_opacity=”1″ column_shadow=”none” column_border_radius=”none” width=”1/1″ tablet_text_alignment=”default” phone_text_alignment=”default” column_border_width=”none” column_border_style=”solid”][vc_column_text]Se sigue creyendo que la vida laboral y la vida personal son dos ejes que no deben mezclarse, como si la persona que trabaja no tuviera vida personal, y la persona con vida personal no trabajara. La realidad es que somos seres íntegros, con diferentes ejes o facetas que interactúan entre sí, y creer que los podemos separar o hacer que no tengan incidencia el uno con el otro, es poco realista.

Hemos escuchado durante décadas, que las emociones personales no deben mezclarse con el trabajo, y algunos creen que lo han logrado… pero no podemos realmente quitarnos un tema personal de encima cada vez que entramos a una reunión, como si fuera un chaleco que nos quitamos y ponemos. Claro que podemos intentar aislarlo lo más posible, pero cuando no estamos bien, o no nos sentimos al cien en lo personal, cualquier otra área de nuestra vida lo resiente. La vida personal afecta directamente a otras áreas, especialmente la laboral, considerando que la gran mayoría de las personas dedican entre 1/3 y 2/3 de su día al trabajo.

Si estamos pasando por una enfermedad, una pérdida, una separación, o un tema de identidad propia o de identificación de lo que somos o queremos, puede llegar a ser natural que no tengamos ganas de salir (social), o que se nos olvide una fecha de vencimiento de un documento (laboral), o que descuidemos a las personas que más queremos (familiar)… nuestra atención y energía se focaliza en aquello que nos está lastimando o moviendo.

Ahora, esto no quiere decir que como si puedes dejar que se mezclen, cada vez que tengas un problema puedes llegar a una junta a gritar o llorar o desquitarte con el primero que te encuentres. Aquí es donde entra la inteligencia emocional, que es nuestra capacidad para manejar las emociones de la manera más eficiente y orgánica posible.

Esa teoría de esconder las emociones es simplemente ocultar o negar algo que en realidad sí existe; con la inteligencia emocional lo primero que hacemos es reconocer que existe un problema que nos provoca una emoción y que eso nos hace sentir de cierta manera. Cuando aceptamos lo que sentimos, es más fácil trabajarlo e integrarlo a nuestras otras facetas o situaciones; cuando aceptamos que se vale sentir lo que sentimos, es más fácil manejarlo. Todos tenemos la responsabilidad personal de trabajar nuestras emociones y nuestros momentos difíciles, porque es la única manera de salir de ellos; no importa si eres empleado o empleador-, es importante buscar estar bien más allá de las facilidades que la empresa nos de.

Por otro lado, más allá de la responsabilidad individual de hacernos cargo de nosotros mismos, considero que aquí entra el rol fundamental de las organizaciones. Si eres líder, director, jefe, o como te quieras llamar, es importante entender que tu gente tiene una vida personal que afecta directamente en lo laboral.

Necesitamos definir si queremos humanos, o queremos robots, pero no podemos pretender tener humanos que no sienten, que no viven momentos difíciles o que no les afecta una situación. Nuestra responsabilidad como organizaciones, como lo he mencionado en otras entradas, es darle a nuestra gente los medios para estar bien y crecer humana y profesionalmente, para que entonces puedan hacer su trabajo correctamente. No podemos pedir que hagan su trabajo óptimamente, cuando no están bien.

Y entonces ¿qué podemos hacer?  Cuando se habla de este tema, muchos se paralizan creyendo que ahora tendrán que poner psicólogos y cajas de kleenex en cada rincón de la oficina, pero no es así; ojalá eso resolviera todo.

Las organizaciones necesitan ser más comprensivas respecto a las situaciones que las personas viven. Necesitamos por un lado tener personas altamente responsables que no usen cualquier pretexto para no hacer su trabajo correctamente, como líderes altamente comprensivos y empáticos que puedan apoyar a los anteriores en caso de que surja alguna crisis que les esté impidiendo dar su máximo. Todos pasamos por momentos personales complicados, pero cuando las organizaciones respaldan a sus empleados, estos se sienten en mayor confianza para aceptar lo que sienten y viven, y logran trabajarlo mejor y más rápido.

La pregunta es, ¿Qué puedo hacer como organización para que el momento que vive un colaborador, sea una oportunidad de crecimiento para la persona que lo vive, y para la organización?[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” full_screen_row_position=”middle” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left” overlay_strength=”0.3″ shape_divider_position=”bottom”][vc_column column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color_opacity=”1″ background_hover_color_opacity=”1″ column_shadow=”none” column_border_radius=”none” width=”1/1″ tablet_text_alignment=”default” phone_text_alignment=”default” column_border_width=”none” column_border_style=”solid”][social_buttons facebook=”true” twitter=”true” google_plus=”true” linkedin=”true” pinterest=”true”][/vc_column][/vc_row]

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