Nadie te puede empoderar o motivar

-Al menos no en una breve plática o taller.-

Constantemente me piden platicas motivacionales o para empoderar equipos, y muchas veces digo que no, a menos que sea un programa y no un evento asilado. ¿Por qué? Por dos razones:

1. Nadie puede “empoderarte”. El poder es tuyo, viene de tí, de tu capacidad para hacer las cosas, y lo ejerces cuando te crees apto para algo. Tal vez no lo dices con esa intención, pero el lenguaje tiene mucho poder y no es inocente. Cuando alguien te quiere “empoderar”, es como si tú no tuvieras tu propio poder de hacer, y necesitaras el de alguien más. Tú tienes tu propio poder, solo que a veces te conviene creer que no lo tienes, y que necesitas que alguien más te lo de. 

Necesitas sentirte empoderado desde quién eres y desde lo que conoces de tí. Nadie puede “empoderarte” en una sesión de dos horas; te pueden dar seguimiento y acompañarte a que sientas y recuerdes ese poder y a qué lo ejerzas, pero no te lo van a dar; y si sientes que te lo dieron, se te va a ir, porque no es tuyo. Solo tú te puedes empoderar. 

Lo que propongo mejor es brindar herramientas para recordar ese poder y saber cómo usarlo, y sobre todo para creerte tú capacidad para hacer lo que quieres y enfrentar lo que se te venga. 

2. Nadie puede motivarte… no de un momento para otro. Te pueden inspirar, pero la motivación no viene de un evento aislado, sino que es un acto consciente y constante, y viene de dentro, es decir, nace de tus deseos, de tu propósito, de lo que a ti te hace feliz y te mueve. 

También es personal, depende de cada persona. Cada uno tiene formas de motivarse diferente, por eso motivar en grupo no es siempre exitoso, porque lo que motiva a uno, no motiva a los demás. 

Además de lo anterior, solemos buscar razones externas para motivarnos, pero cuando eso nos aburre, no lo podemos obtener, no nos sale como queremos, o es algo que perdemos o se nos va de nuestras vidas, la motivación cae. No digo que las sesiones de motivación sean malas, pero necesitan un seguimiento e ir acompañadas de acciones. Si solo te hacen sentir cosas bonitas pero no te mueven a actuar ni a hacer cambios constantes y conscientes, no sirven de mucho. De hecho, cuando te elevan tanto y no tienes un plan de mantenimiento o seguimiento, y pasa algo que la motivación baja, el golpe de la caída es mucho más fuerte.

Lo que propongo es encontrar tu motivación más profunda, pero desde ti, no desde lo externo. Es decir, más allá de tu familia, de tu trabajo, de tus hijos, de tu dinero… ¿qué te motiva si no tuvieras nada de eso? ¿Qué motivador personal y espiritual tienes?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


Sitio web desarrollado por Futurestic.com