No eres indeciso, sino que no te conoces y no sabes lo que quieres.

No conocernos nos impide saber con certeza lo que queremos.

Bien dicen que lo que no se conoce no se puede aceptar.

Conocerte, te permite aceptarte. Conocer tus debilidades te permite aceptarlas. Conocer tu presente, te permite aceptarlo. Conocer tu historia, te permite aceptarla. ¿A qué me refiero con conocer? No sólo a saberlo, sino a asimilarlo y hacer conciencia de ello; a analizarlo, a mirarlo. Saber o recordar una situación, no es conocer. Conocer es entender los sentimientos y el significado de las situaciones en nuestra vida, el significado de nuestra existencia, el significado de lo que vivimos, de nuestras debilidades, de nuestras carencias.

¿Te has preguntado por qué hay veces que tomas una decisión de la cuál creías estar seguro, pero después de haberla tomado, ya no sabes si realmente es lo que querías? Más allá de ser indecisos, muchas veces es un tema de desconocimiento de nosotros mismos. Hemos crecido usando nuestro tiempo de aprendizaje y conocimiento para miles de temas: aprendimos sobre el trabajo que desempeñamos, aprendimos sobre el hobbie que nos gusta, aprendimos sobre un tema de historia, o sobre una nueva habilidad o deporte que queremos hacer. Pero ¿cuánto tiempo dedicamos a conocernos, a saber qué queremos, qué es valioso para nosotros? Aunque no lo creas, conocernos nos lleva a tomar decisiones más acertadas, más firmes.

Por ejemplo, en muchos casos, elegimos una carrera de acuerdo a lo que nos llama la atención y a lo que creemos que queremos hacer. Creo que puede estar faltando una parte de la ecuación: qué pasaría si eligiéramos nuestra carrera después de tener profundo conocimiento de quienes somos, cómo somos, qué queremos y para qué. No sabemos lo que nos lastima, lo que nos provoca miedo, lo que nos entusiasma o apasiona, lo que creemos y lo que queremos creer…. Y aunque muchos si saben algo de esto, a veces lo que falta es hacer una mayor introspección. La costumbre de actuar inconscientemente, nos aleja de la introspección y el autoanálisis, y por lo tanto, del autoconocimiento.

¿Cuánto tiempo has invertido en ti? ¿Cuántas horas dedicas a aprender de tu vida, a aprender de quién eres?

Si quieres conocerte un poco más, empieza por regalarte unos minutos y escribir las respuestas las preguntas que vienen en el link. Si puedes hazlo en una hoja, en vez de la computadora o el celular; si no tienes esa opción ahorita, no pasa nada. Es solo una probada para que empieces a adentrarte un poco en quién eres y lo que quieres en tu vida.

¿Qué es valioso para mí? ¿Qué es importante para mí en cada ámbito de mi vida (en las relaciones, en el trabajo, en tu pareja)?

¿Cuáles son mis metas de cada día, de cada mes y de este año? ¿Para qué me he propuesto conseguir estas metas? ¿Por qué es importante para mi?

¿Cuál es la historia que he vivido? ¿Qué siento de haber vivido esa historia?

¿Para qué me busca la gente?

¿Por qué cosas que se hacer, me pagarían?

¿Si no necesitara dinero, para qué usaría mi tiempo?

¿Qué tipo de relaciones quiero tener?

¿Cuáles han sido los momentos más difíciles de mi vida? ¿Qué he aprendido en cada uno? ¿Qué momentos han marcado mi vida?

¿Qué me apasiona? ¿Qué me da miedo?

¿Qué se me da fácilmente? ¿Qué no se me da fácilmente?

¿Qué emociones no me gusta sentir? ¿Por qué?

¿Qué situación me provoca inseguridad? ¿Cuándo me siento seguro?

¿Qué me gusta hacer? ¿Qué no me gusta hacer?

¿Con qué tres palabras me describirían mis amigos?

Esto es solo una probada de cómo puedes conocerte más. Lo importante es que regularmente te dediques unos minutos para hacer conciencia de lo que eres y lo que quieres, así tus decisiones sean más acertadas.

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