¿Cómo reaccionar ante empleados que se nos van?

[vc_row type=”in_container” full_screen_row_position=”middle” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left” overlay_strength=”0.3″ shape_divider_position=”bottom”][vc_column column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color_opacity=”1″ background_hover_color_opacity=”1″ column_shadow=”none” column_border_radius=”none” width=”1/1″ tablet_text_alignment=”default” phone_text_alignment=”default” column_border_width=”none” column_border_style=”solid”][vc_column_text]Dueño, empleador, lider o director…no puedes tomarte personal si tus empleados migran a otros trabajos. No puedes enojarte o “sentirte traicionado” porque no necesariamente tiene que ver contigo.

Ponte a pensar en lo siguiente: cuando tu los contrataste, lo hiciste por quienes ya eran, y eso significa que lo hiciste por el resultado de lo que sus experiencias pasadas formaron. Sin esas experiencias, no hubieras valorado quiénes son, el conocimiento que tenían, sus experiencias, etc…y no los hubieras contratado tal vez. Somos el resultado de lo que hemos vivido, experimentado, aprendido, estudiado y trabajado. Nuestro presente es lo que el pasado ha creado, no solo en lo personal sino también en lo laboral y profesional.

Gracias a ese trabajo de verano, a esa carrera, a esos viajes y experiencias, a esa dificultad que superó, a esos estudios  y prácticas, etc… su perfil fue interesante para ti. Aprendió en otros lugares y momentos lo que vino a aplicar contigo, y de cierta manera enriqueció tu empresa o aportó valor a ella y tu gente.

Por ello, puedes estar sorprendido de que decida irse, pero lo queramos ver o no, son procesos naturales de desplazamiento; así funciona el mundo laboral. Si esto te está pasando, es probable que te sientas como alguna de las siguientes:

  1. Enojado o frustrado porque invertiste tiempo y dinero en él, y se lleva el conocimiento que “tú” o “tu empresa” le dieron.

Has formado parte de su camino laboral y personal, de su crecimiento. El papel de todo líder es hacer que su gente se vaya mejor de cómo llegó, que sean mejores personas, no solo en lo laboral sino en lo personal. Si cumpliste esa misión, siéntete satisfecho, pues es una gran responsabilidad tener gente a tu cargo.

Si invertiste en tu gente, ¡felicidades! pero no te sientas un héroe, pues es tu responsabilidad hacerlo. Las consecuencias de no hacerlo, como lo mencionó en una entrada anterior, pueden ser catastróficas.

Los humanos somos seres que van acumulando experiencias y van trascendiendo y creciendo. No podemos esperar que nuestra gente evolucione, si no los dejamos evolucionar hacia donde ellos lo necesitan. Saber que tu gente se va a un mejor trabajo, o a vivir una experiencia que lo sube a otro nivel, debe ser gratificante si observas que tú fuiste un escalón para llegar ahí y que tal vez sin ti no lo hubiera logrado tan fácilmente.

Tu gente no está obligada a quedarse contigo porque le das tiempo, conocimiento o le pagaste nómina durante mucho tiempo. Más bien,  nuestro deber como líderes, es hacer que esas personas busquen el lugar en donde mejor se desarrollen o en donde mejor se desempeñen.

  1. Traicionado o decepcionado porque “le diste mucho”,  confiaste en él y esperas que te “sea fiel” y que no se despegue de tí nunca.

Cuando se presentan mejores oportunidades para nuestra gente (y no solo estoy halando de dinero), no existe algo como la “fidelidad” en la vida laboral. Tenemos que buscar ser fieles a nosotros mismos, no a una empresa. Claro que existe una fidelidad que se da por educación, congruencia, ética, etc… en la que por ningún motivo traicionaré los intereses de la empresa, la confidencialidad, la información que se me da, la confianza en la marca, sus productos y lo que hacen, el apoyo a la empresa y sus relacionados, etc…pero el término del que estoy hablando es ese tan común hoy en día en el que ves a cientos de personas con excelentes oportunidades enfrente y diciendo “quiero tomarla pero no debo porque mi jefe ha sido bueno conmigo, o porque la empresa me ha dado mucho”. Eso no es un tema de fidelidad, eso es un tema de miedo, de sometimiento. Si tu gente necesita irse a un lugar donde aprenda más, donde pueda dar más, donde se sienta mejor…déjalo ir. También puede ser un nuevo comienzo para ti y una gran oportunidad para la empresa para visualizar nuevos caminos y oportunidades.

Ahora, entiendo que es difícil dejar que se vayan, por todo lo que podemos perder una vez que eso sucede, pero es parte de cómo cambian y evolucionan las empresas, y al final es una realidad que necesitamos aceptar.

Lo que también podemos hacer es ver de qué manera impulsamos a nuestra gente para que esas oportunidades que están encontrando afuera, las encuentren con nosotros. Tal vez así bajaremos la rotación que tenemos, pero tenemos que entender que así como nosotros tenemos intereses propios, ellos también los tienen y es muy válido.

Cuéntame…¿que haces tú para ofrecer mejores oportunidades a tu gente? ¿cómo reaccionas cuando se van?[/vc_column_text][vc_row_inner column_margin=”default” top_padding=”5%” text_align=”left”][vc_column_inner column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color_opacity=”1″ background_hover_color_opacity=”1″ column_shadow=”none” column_border_radius=”none” width=”1/1″ column_border_width=”none” column_border_style=”solid”][social_buttons facebook=”true” twitter=”true” google_plus=”true” linkedin=”true” pinterest=”true”][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

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