Si no cuesta, ¿no vale?

[vc_row type=”in_container” full_screen_row_position=”middle” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left” overlay_strength=”0.3″ shape_divider_position=”bottom”][vc_column column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color_opacity=”1″ background_hover_color_opacity=”1″ column_shadow=”none” column_border_radius=”none” width=”1/1″ tablet_text_alignment=”default” phone_text_alignment=”default” column_border_width=”none” column_border_style=”solid”][vc_column_text]Vivimos una vida mucho más “simplificada” que antes, donde lo normal sería que <a menor esfuerzo, recibimos más y mejor>.

Compramos comida prehecha para solo calentarla, pedimos el súper y llega a la puerta de nuestra casa, queremos algo de otro país y lo pedimos por internet para que en pocos días esté en nuestra casa también. Trasladarnos a otras ciudades o países ya cada vez es más cotidiano, así como comunicarnos con alguien que está del otro lado de mundo, pues en un click ya estamos allá. Tenemos el conocimiento demasiado cercano, cualquier dato lo podemos saber en un instante.

Ese contexto se escucha muy bien, pero ¿qué tanto nos está beneficiando realmente? Tanto conocimiento, no está generando la conciencia y libertad que podría generar. Tanta inmediatez y facilidad, no está bajando las tasas de estrés y ansiedad, sino que las esta potencializando.

¿Qué está pasando entonces? Pasa que nada es suficiente, ya no es suficiente tener más conocimiento, ser mejor, estar más flaco o marcado, tener acceso a todo lo que imaginamos con solo un click, tener opciones de trabajo en casa… nada es suficiente, porque entre más podríamos simplificarnos la vida, más la complicamos. Entre más soluciones tenemos al alcance, más nos estresamos.

Antes había que ir al súper, a trabajar, por los niños, al sastre, etc… y ahora es igual o muy parecido, pero el tiempo que usábamos para cosas que eran vitales en nuestra existencia, lo usamos hoy para repetir tareas, para hacer más de lo innecesario, o para buscar la perfección donde tal vez ya no la hay: Para trabajar más, para exigirnos más en el gimnasio, para perfeccionar el reporte que ya habíamos terminado… el estrés se provoca cuando el viaje pasado no fue suficiente, y estiramos tiempo y dinero para el siguiente; cuando el tiempo del gimnasio no fue suficiente, y crees que necesitas dedicarle más esfuerzo; cuando las horas trabajadas no fueron suficientes y te desvelas revisando todo nuevamente. El estrés y la ansiedad vienen porque a pesar de poder tener una vida más simple y sencilla, nos empeñamos en encontrar un camino pedregoso, con múltiples desviaciones.

Hay una tendencia fuerte que va de la mano con la frase “Si no cuesta, no vale la pena,” y entonces creemos que entre más pedregoso el camino, y entre más sudor soltemos, más vale la pena y más mérito tendremos. Claro que aquello que nos hace sudar y esforzarnos por naturaleza para que salga bien, lo valoramos más; pero eso es distinto a creer que si en algo no sudamos o no nos implica “tanto” esfuerzo, no vale.

El conocimiento nos libera y nos hace más conscientes, pero solo si lo sabemos usar. Cuando sabemos y conocemos más, tenemos más campo de acción, se nos abren posibilidades, podemos hacer más con menos… pero si el conocimiento nos está esclavizando más, entonces no es un conocimiento que nos aporte algo realmente valioso; cuando el conocimiento nos hace más complicados, menos decisivos y asertivos, y nos estresa más, no podemos decir que es del todo bueno.

Podemos tener doctorados, maestrías, títulos y una lista interminable de libros leídos, pero si todo eso no nos lleva a tener una mejor vida, a vivir más en paz y en armonía con nosotros mismos, no sirve de mucho.

Cuestiónate hoy qué te ha aportado lo que has aprendido o lo que estás aprendiendo ahora. ¿Qué tan libre eres? ¿Qué tan consciente? ¿Qué tan complicada o simple es tu vida? ¿Qué tanto estrés o ansiedad te ha provocado evolucionar?

Tenemos hoy a nuestro alcance muchísimas herramientas y recursos para vivir una vida más plena, simple y llena…¿qué te falta?

 

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