Si quieres gente pensante… elimina las reglas

No me gustan las reglas. Por lo menos no las reglas que son impuestas y no son cuestionadas. Siempre me gusta preguntar el por qué, o el para qué, y aunque esto hace que muchos me alucinen, me ha funcionado para tener mis propios motivadores o mi propio empuje en muchos temas. Incluso me ha funcionado para que otros se cuestionen lo que nunca se habían cuestionado. Me gustan las reglas pero solo las que están establecidas bajo un cuestionamiento a lo predeterminado, las que tienen una función por debajo y no buscan únicamente generar control.

Por lo general, el ser humano sigue reglas -sociales, económicas, familiares, profesionales- que le han enseñado, pero no necesariamente que ha cuestionado y entendido. Y el problema con eso, es que son reglas que hacemos propias, pero no lo son, hasta que llega un día que no sentimos ya que va de la mano con quien realmente somos o con quien realmente queremos ser. Y entonces, tenemos una lucha interna sobre las expectativas que tenemos y que otros tienen, y sobre lo que sentimos y pensamos.

El exceso de reglas genera un control excesivo. Cuando todas nuestras respuestas, acciones, reacciones y soluciones se rigen por reglas, estamos privándonos de la maravilla de tomar nuestras decisiones, de cuestionar, de razonar, de sentir. Así que, si lideras un sistema en el que tu gente actúa unicamemente siguiendo reglas, tienes gente muy obediente, pero sin duda, gente sin autogestión, que no piensa por sí misma.

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