Si solo contratas gente, la usas y se te va, eres un empleador, no un líder.

Hace unas semanas di una sesión a una persona que trabaja en una organización bastante grande y conocida. Quedé muy impactada por las cosas que me contó, pero más impactada aún por la “normalización” de los hechos. Sin querer, nos hemos ido acostumbrando a ver los malos tratos y malos hábitos en las organizaciones, como si fuera algo normal.

¿En qué momento han creído que tener título de dueño de empresa, “líder”, manager, o persona con gente a su cargo, les da libertad para hacer lo que quieran con sus subordinados?

Las empresas -o algunos de sus líderes- no han entendido la incidencia y el impacto que tienen en la vida de las personas con las que trabajan. Hay distintos tipos de empresas y líderes, según como tratan y ven a sus empleados y colaboradores; yo creo que podemos englobarlos en tres:

  1. Empresas que se desviven por hacer que su gente esté contenta, con mejor calidad de vida, desarrollándose en varios aspectos de su vida. Son las empresas que se encargan de que las personas se vayan mejor de cómo llegaron. Buscan que ellos estén bien ante todo, porque también saben que entre mejor estén, mejor está la empresa.

Buscan elevar la conciencia y el crecimiento de su gente, dándoles el valor que les corresponde; constantemente tienen iniciativas de cómo mejorar la vida de su gente, y te das cuenta cuando hablas con los líderes y conocen realmente a sus empleados: donde viven, qué problemas tienen, cómo son sus familias, qué desean, qué necesitan mejorar, para qué trabajan, etc…

Otro síntoma es que los líderes están tan preocupados por los resultados de la empresa, como por la gente y su bienestar.

  • Empresas que el único fin es exprimir a sus empleados y colaboradores, como si fueran máquinas o herramientas de trabajo. Y es que la cuestión no es que las empresas tengan como fin último hacer a la gente feliz, porque ahí no hay negocio. El fin último de las empresas es generar dinero y rentabilidad, sino no tiene razón de ser; pero las empresas pueden hacerlo cuidando a sus empleados, o haciendo todo lo contrario. A veces hay maltrato físico, a veces verbal, y a veces solo silencio y poco interés en las personas y sus vidas. No creas que siempre son empresas que hacen ruido por tratar mal a sus empleados, porque justamente estos últimos ya están acostumbrados o ya “normalizaron” la situación, y entonces no se comenta mucho.

Un síntoma de que una empresa está en este rango, es que no sabe nada de sus empleados y sus vidas, qué les mueve, qué necesitan, si tienen familia o no, si tienen problemas o no. Otro síntoma es el ego: Son empresas en las cuales los líderes tienen un ego bastante elevado y nunca se equivocan, siempre tienen la razón, siempre tienen la última palabra… y entonces los empleados siempre están equivocados. Estas situaciones generan muchísimo estrés y frustración en los empleados, afectando nuevamente su calidad de vida y su emocionalidad.

Otro síntoma podría ser que los líderes están únicamente preocupados por los resultados y todo lo que tiene que ver con ellos. La gente es la ultima de las prioridades.

  • Empresas que están en medio de las dos anteriores. No buscan elevar a sus colaboradores a su máxima expresión, pero tampoco los “maltratan” ni los desvalorizan. Son neutros, y eso los hace un poco grises. No afectan la vida de sus empleados, pero tampoco la mejoran.

Un síntoma de que una organización se encuentra aquí, es que los empleados sienten que dan pero que no reciben; están cómodos pero no muy contentos. Los líderes se preocupan mucho por los resultados. La gente no es la última prioridad, pero sin duda no es un tema que les quite el sueño.

¿En qué tipo de empresas estás tú? ¿Y qué opinas de estar ahí? Si eres dueño y no te gusta, mueve tu liderazgo. Si eres empleado y no te gusta el tipo de empresa en el que estás, sobre todo porque lo has “normalizado”, muévete. Entiendo que a veces es más complicado moverse, pero haciendo conciencia de donde estás parado y cómo te sientes al respecto, es más fácil tomar decisiones.

Creo que las empresas y organizaciones no se han percatado del poder tan grande que tienen. Tienen la posibilidad de ayudar a muchas personas a ser mejores seres humanos y mejorar su existencia en esta vida. No es exageración; basta con platicar con una persona que haya tenido la suerte de estar en una empresa que se preocupe por su bienestar, y platicar con otra que le pase todo lo contrario. La primera seguramente estará más feliz, más completa, más integra. La segunda se sentirá insatisfecha, insuficiente, a veces hasta usada y desvalorizada. Y esas mismas personas, son las que posteriormente forman familias, traen gente a este mundo, y les enseñan lo que ellos han vivido.

Todas las personas que tienen gente a su cargo, ya sea en una empresa u organización o en algo más privado y personal como su casa, tienen la responsabilidad de buscar el mayor bien para ellos. Si solo contratas gente, la usas y se te va, eres un empleador. Pero si contratas gente, colaboran y ponen medios para que ambas partes ganen y evolucionen con el paso del tiempo en las actividades que desempeñan, eres un líder. Ser líder no se trata tanto de las actividades que haces, sino de quién eres y cómo eres mientras las haces. Quién eres para tu gente, cómo los inspiras, cómo los encauzas a mejores caminos, cómo los guías, cómo los enseñas, cómo confías en ellos, cómo los escuchas, cómo buscas elevarlos a ser mejores personas de cómo llegaron contigo.

Resulta que tu trabajo es el medio en el que puedes expresar tus talentos, valores, propósito, capacidades… es el medio que muchos utilizamos para crecer, para desarrollarnos humanamente y como líderes, para hacer crecer algunas facetas nuestras que nos permitan expandirnos como seres humanos, y no solo generar dinero, sino generar un impacto a quienes nos rodean y así, trascender.

¿Qué tipo de liderazgo quieres ejercer? ¿O qué tipo de jefe quieres tener? Acuérdate que un trabajo no se elige únicamente por el sueldo, y porque sea compatible con lo que estudiaste o con lo que te has preparado. Necesita ser compatible con tus valores, el tipo de gente del que quieres rodearte, tu visión y tu propósito.

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